Ya termina el verano
Ayer fue un día estupendo. La bajada de las temperaturas anuncia el fin del verano. Por primera vez en un montón de semanas despierto con frío, ¡qué sensación tan fabulosa! me quedo los 10 minutos más de rigor en la cama, pero esta vez para calentar. En la cocina hace frío, el suelo está helado, paso frío en la ducha, y frío camino de la oficina. Pero salgo contentísima y cantarina camino al trabajo. Y es que los primeros días de otoño y de primavera son mi época favorita. El resto del año me resulta un tanto monótono, un montón de frío, un montón de calor… Creo que necesito sentir cambio, aunque sea estacional para no apagarme, por eso ahora que lo siento llegar estoy contenta. Empiezo a imaginar todas las cosas que pasarán hasta final de año; bueno, imaginar es un decir, porque no tengo ni idea de lo que va a venir y seguramente no todo sea bueno, pero será lo suficiente para estar ocupados y sentir que las cosas se mueven a mi alrededor.
Además es casi un día de fiesta. José Andrés Torres Mora nos ha invitado a ir al Congreso y ese tipo de visitas me hace especial ilusión. De camino, David me recuerda que no puedo entrar por la puerta de los leones, a menos que haya un cambio de la dinastía Borbón a la dinastía Fernández, y vaya, eso de momento lo veo difícil. Igual debí estar más atenta en las visitas del Príncipe a las Cuencas, después de todo si el marco del enamoramiento fue el chapapote, hay bastante similitud entre el negro del petróleo y negro del carbón…. De todas formas, me siento más cómoda como ciudadana que como consorte.
Paseamos por la Galería de Presidentes, todos distintos, con trajes y miradas que muchas veces no tienen nada que ver con su época. Cada uno retratado por el mejor pintor o el más prestigioso en el momento. Cada rincón tiene su parte de historia, el despacho número 15, las escaleras que bajan al vestíbulo, la biblioteca… por fin llegamos al hemiciclo. Están de obras y faltan los sillones, pero en la pared luce orgullosa una pantalla con el logotipo de Windows. Están instalando los puestos de ordenadores para los parlamentarios. Hubiera sido muy simbólico que el sistema operativo fuera un sistema libre y abierto, como la sala.
Terminamos la visita en el Salón de los Pasos Perdidos, el día ha sido fabuloso, conversar con José Andres, un lujo. Muchas gracias por la invitación, por ser un guía maravilloso y bienvenido a la blogosfera.

Septiembre 7th, 2005 at 2:22 pm
Bienvenida…a mí el otoño antes me embajonaba. Ahora no, estoy deseando oler a tierra mojada. Un beso.
Septiembre 8th, 2005 at 6:05 am
Tú mirando a la cámara y David despistado mirando para otro lado en todas las fotos…
Desde luego, septiembre es el mejor mes para pasear por Madrid. Aquí en cambio el verano que había estado ausente ha llegado de golpe y hay un calor pegajoso insoportable. Justo ahora que tengo que terminar de ordenar libros, papeles y trastos para preparar lo que tengo que llevar de nuevo a Madrid.
¡A ver si “posteamos” más a menudo!
Septiembre 9th, 2005 at 1:27 am
Vamos, Nat, rapacinha. No necesitas ser la consorte de nadie para ser nuestra princesa. Un abrazo de corazón
Septiembre 9th, 2005 at 11:49 am
Precioso el diseño que has hecho del blog de Jose Andrés Torres. La foto del muelle de Málaga, con el espigón del muelle de Levante adentrándose en el mar es realmente bonita, y el diseño limpísimo. Molt bonico ché.
Septiembre 12th, 2005 at 4:48 pm
Muchas gracias sombra!! lo de ser consorte iba de coña, sólo resultado de querer participar de ciertos privilegios que nos son negados por nacimiento… Un abrazo