El triunfo de los pequeños y de la participación
Leo en el CIEMAT la noticia sobre el impacto de su portal sobre energías renovables:
Desde el 21 de junio de 2007, fecha en que se puso en marcha el sistema, ha tenido un total de 18.056 visitantes, con un total de páginas cargadas de 80.691. Cifras que según su misma nota, superan los valores medios de otros portales temáticos especializados.
Instintivamente, me entra la curiosidad y me voy corriendo a las estadísticas del Ecoperiodico para este mismo periodico. Los resultados no pueden sino alegrarme:
Sobre todo teniendo en cuenta que ellos son nada mas y nada menos que el CIEMAT mientras que el Ecoperiodico no deja de ser una iniciativa impulsada desde la Biblioteca de las Indias. Es, el triunfo de los pequeños…. y de la participación.
El portal del CIEMAT es unidireccional, en el Ecoperiodico, aunque no envíes noticias sabes que podrías hacerlo y que además el objetivo no es generar una opinión determinada sino alimentar una conversación. Mucho de lo más importante del Ecoperiodico, está fuera del Ecoperiodico: colectivos que nos utilizan para dar contexto a sus propios sistemas de noticias, bloggers que reflexionan, analizan y critican a partir de ellas. La diferencia fundamental es que una web del Ministerio, siempre será una web del Ministerio, mientras que el Ecoperiodico es cada día más de su comunidad de lectores.

Agosto 23rd, 2007 at 7:15 pm
[…] Ministerio están muy contentos con los resultados obtenidos. Pero resulta que en el mismo periodo los visitantes del Ecoperiodico fueron más de dos veces y media los del portal público. Es decir, que si ellos están justamente contentos nosotros estamos contentísimos. Moraleja: El […]
Agosto 24th, 2007 at 9:35 am
[…] VÃa: Planeta […]
Agosto 28th, 2007 at 8:45 am
[…] L’ Ecoperiódico ha batut tots els récords. […]
Agosto 29th, 2007 at 6:54 pm
[…] a David después de tanto tiempo, charlar y tomarnos unas cervezas. Lo cierto es que cuando el y Nat nos hablaron de los blogs y un tipo de internet participativa me sonó todo a ocio primermundista. […]