Cuidado: Marinetti vive en tu CPU
El 20 de febrero de 1909, Le Figaro publicaba el Manifiesto Futurista de Marinetti.
¡Miradnos! ¡No estamos sofocados! ¡Nuestro corazón no siente la más ligera fatiga! ¡Está nutrido de fuego, de valor y de velocidad! ¿Esto os asombra? ¡Es que vosotros no os acordáis de haber vencido nunca! En pie sobre la cima del mundo arrojamos nuestro reto a las estrellas!
Marinetti ha pasado a la historia como el padre del futurismo, corriente político artísitica que surgió a principios del siglo XX en Italia y que fue seguido ampliamente en Rusia. La lectura del Manifiesto, del que está extractado la entradilla, no deja de generar cierta atracción y hasta casi en algunos momentos identificación.
Es la atracción del lado oscuro.
En la Europa de aquel momento se comenzaba a fraguar la ideología comunista y fascista, movimiento este último al que abiertamente se acogería Marinetti tras la I Guerra Mundial y que puede servir como reflejo de las bases que primaron en la consecución de la Gran Guerra.
El Manifiesto exalta la lucha, la velocidad, el peligro, anuncia el triunfo de la modernidad y llama a una guerra abierta con las generaciones anteriores encapsuladas en el poder. La máquina, la revolución industrial, representa la imagen de la nueva cadena de valores en los que se deben basar los países y naciones si quieren salir adelante. Resistencia y virilidad. Todo esto quedará reflejado en poemas, obras de teatro y cuadros de esta época.
Algunos de esos cuadros, especialmente en los que lucen los deportivos de la época, los Fiat, y coches de carrera dibujados en dos trazos para dar mayor sensación de velocidad y aerodinamismo son los que me sirven para trazar paralelismos entre aquellos futuristas anhelantes de velocidad y nosotros ya instalados en ese futuro relativo. Al igual que ellos, valoramos la velocidad, esta vez en las conexiones, y seguimos luchando contra las generaciones anteriores por hacernos un hueco, al mismo tiempo que enarbolamos el discurso de una postmodernidad que es sentida desde lo establecido como una agresión: De las grandes fábricas al desarrollo del software libre, de las patentes industriales, a las nuevas formas de propiedad intelectual.
Los futuristas son los autónomos, los sin dominio de otra época. Tal vez les guste más Mayakovsky que Marinetti. Pero ellos se gustaban entre sí. Lo común entre ellos era más fuerte que el eje diferenciador (fascismo/comunismo). Lo común estaba en el culto al antagonismo, la atracción por la acción decidida, el comando, por el gesto viril, fuera hecho por Alexandra Kollontai o por Tamara de Lempicka. Resumiendo: en la creación del mito de la juventud y la reivindicación de la temeridad: Destruir lo que se juzga negativo sin construir, “ya se verá”.
Los futuristas están aquí aunque no lo saben. Sindominios y “liberales” tienen mucho de su nihilismo. Seguramente, si escarbamos en nuestra CPU encontremos el Fiat 1500 que nuestra máquina lleva dentro.
Pero ayer y hoy en ciberpunk nos preguntábamos si teníamos antagonistas. El mundo sería mejor si ellos se abrieran, no si dejaran de existir. Por mucho que, ambiciosos de juventud y velocidad, arrasen, todavía, mundos a su paso.

Febrero 21st, 2005 at 12:26 am
Pedazo de Post… cuando sea mayor yo quiero hacer uno asi.
Aterra comprobar como la historia se repite… “nada nuevo debajo del sol”, si ellos supierán cuán cerca están los más aterradores fantasmas.
Y por otro lado, ¿Como es posible que el “monstruo” se lleve lo mejor de la juventud? Ya lo hizo una vez en esta “vieja Europa”.. no hace tanto tiempo. ¿Se lo volveremos a permitir?.
“¿Esto os asombra? ¡Es que vosotros no os acordáis de haber vencido nunca! En pie sobre la cima del mundo arrojamos nuestro reto a las estrellas!”
Hermoso… aterrador.
Febrero 21st, 2005 at 6:55 pm
Magnífico texto…Tal vez sería bueno no correr tanto, parar de vez en cuando a echarse una cervecita…mirar la calle, toda esa gente que no se conecta y se lo pasa bien con un partido de futbol… tal vez no estén tan equivocados. Tal vez prefiera echar un poquito de barriga que acabar como Maiakovski… no sé. Tu texto da para pensar, despacio si puede ser.
Febrero 23rd, 2005 at 1:18 am
[…] infinidad de cuestiones que van desde qué es ser mujer y como se representa a la dicotomía crítica vs antagonismo. Por no hablar de la forma de entender la relación entre poder, seguridad y libe […]
Marzo 2nd, 2005 at 3:48 pm
Lastima que algunos cachorros “liberales” solo se hayan quedado con las reminiscencias de la ultraviolencia, del modelo de Alex y sus Drugos; que solo hayan percibido del futurismo el ‘agredir para vencer’ de los camisas negras mussolinianos.
Lástima que olvidaran, o nunca se preocuparan por conocer la etica-estética de Marinetti, de D’Annunzio o de Yukio Mishima.
Marzo 21st, 2005 at 10:14 pm
“Y al final resulta que con todos somos críticos porque a todos podemos aportar”.
Me gusta la frase, sin duda una actitud mucho más interesante que la permanente apisonadora que tantos quieren aplicarnos no importa en nombre de qué. ¡Crítica, en vez de compadreo hipócrita!
Noviembre 6th, 2005 at 6:35 pm
[…] Eso es… Linux, el copyleft… son las llaves allen de una nueva forma bricoleur de ver el mundo, verde en el sentido que usa Sterling, esto es hacker o “chapuzas” como decía mi maestro Juan Urrutia como recordaba Iñigo. Se trata de entender que lo que se trata no es tanto de avanzar como de abrir mientras se avanza. De lo que se trata no es de atraer riqueza, inversiones, velocidad… […]
Julio 30th, 2007 at 12:52 pm
[…] diácronico se pierde. La acción y su relato aparecen como sustitutivas de la conversación. Volvía el fantasma de Marinetti y twitter daba miedo… una vez más no por postmoderno sino por todo lo […]
Agosto 31st, 2007 at 12:26 pm
[…] ocaso del mundo que habíamos mamado- buscáramos sin embargo nuevos referentes. La razón es que la tentación futurista, el culto del hacer, la exaltación de la velocidad y la juventud, había estado presente en nuestras […]
Noviembre 12th, 2007 at 11:09 am
[…] de los motores de gasolina, la extensión de las autopistas y las líneas aéreas asocian futurismo y velocidad. Los pintores futuristas italianos crean un nuevo género pictórico que hace del picado el símbolo […]