David de Ugarte: A lío normal de recogida de un evento tan gigantesco como este se ha unido el que hoy Brasil termina el horario de verano. A Alexander Bard no le coge la tarjeta la contraseña y empieza a despotricar contra la tecnología en Brasil. Ayer cuando el microbús retrasó 10 minutos se angustió muchísimo también. Mi impresión por el contrario es que todo aquí funcionó como un reloj… Eso sí, como un reloj mediterráneo, flexible y voluntarioso, completamente efectivo aunque no de precisión atómica. (0)

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.