Miguel A. Ruano:
“Hay cuestiones esenciales del desarrollo científico-tecnológico esperado para los siguientes cuarenta años, que exigen hoy definiciones éticas y políticas. Por ejemplo, la posibilidad de una pronta mutación desde nuestra actual condición humana (“bio-org”), hacia una nueva especie humana (“Cyb-org”) “rediseñada” tecnológicamente en lo físico, y potenciada cerebralmente mediante la implantación de chips con capacidad de procesamiento cinco mil veces mayor que los actuales, conectados a Internet, capaces de obtener una información en tiempo real. La creación de una generación de vida artificial inteligente –robots y Symborgs- que superen en capacidad de procesamiento de información al cerebro humano, e incluso con “pensamiento” propio. El advenimiento de mundos virtuales en Internet entrelazados con el real, con “ciudadanos virtuales” y con organismos virtuales cuyo hábitat es la web. La intervención genética en embriones cuando la lectura del código indique predisposición a ciertas enfermedades o a conductas violentas. (…)” Esto es parte del
resumen de “
2007, State of Future” redactado por la
World Federation of UN Associations dentro del
Millennium Project. Lo acabo de descubrir y ahora me entra la duda de hasta qué punto se puede, o merece la pena, plantearse cómo será el futuro en el 2030.
(0)